250 niños muertos en Andes peruanos por neumonía
Más de 250 niños han muerto de neumonía en los Andes peruanos en lo que va de invierno
- Niños de la provincia altoandina de Chumbivilcas, en el departamento peruano de Cusco. Foto: américo bocangel / ayuda en acción
La situación de emergencia que viven las poblaciones de las zonas altoandinas: la terrible ola de frío que en Perú se ha cobrado más vidas que la temible gripe A. Solo en lo que va de año 259 niños y niñas menores de 5 años han muerto por neumonía, consecuencia de las infecciones respiratorias agudas por las bajas temperaturas.
Puno, Cusco, Huanuco y Huancavelica son los departamentos más golpeados por la ola de frío y los más vulnerables son, sin duda, los niños, que en la mayoría de las comunidades afectadas también sufren desnutrición. Si a ello se suma la falta de atención médica por la lejanía de los centros de salud de las comunidades, el desconocimiento de la población acerca del peligro de la neumonía y sobre todo los precarios recursos de la gente para hacer frente al crudo invierno, no era difícil predecir el fatal desenlace.
No es secreto que el invierno es inclemente en las zonas altoandinas de Perú y que año a año mueren decenas de personas a consecuencia de las bajísimas temperaturas. Si esto es así, resulta increíble (e inaceptable) que, en vez de mejorar, este año haya sido peor. Solo hasta julio el número de niños muertos por neumonía supera en 50 al de todo el 2008. ¿Qué pasó? ¿Por qué las autoridades no previnieron esta situación?
SOLIDARIDAD / Diversas organizaciones, entre ellas Ayuda en Acción, pusieron en marcha campañas solidarias para llevar abrigo, ropa, medicinas y atención médica a las poblaciones afectadas. Aun así, queda muchísimo por hacer. Ya en junio, tras reconocer la gravedad de la situación, el Gobierno reaccionó: declaró estado de emergencia para estas regiones castigadas por el frío y a principios de julio la medida se amplió a otras 13 provincias.
Que faltó prevención, es más que evidente. Urge que las autoridades del Gobierno central, municipios y gobiernos regionales dejen de tirarse la pelota sobre la responsabilidad de esta situación y se pongan a trabajar en una estrategia conjunta para evitar que más inocentes sigan perdiendo la vida no solo por el frío invierno sino más bien por la frialdad del olvido.